Androsthenes de Thasos, IV a.C

 

Imagen de un griego

 

La expedición de Alejandro Magno a los confines del mundo conocido trajo consigo numerosas descripciones de plantas y animales exóticos, de los cuales varios ejemplares fueron enviados a Aristóteles, su maestro.


Androsthenes era uno de los cronistas de la expedición y relata entre sus escritos como Alejandro era un gran amante de la naturaleza.

Cuando se encontraban en la isla de Tyros, la actual Bahréin en el golfo Pérsico, se percató de que las hojas y los pétalos de la planta del tamarindo (Tamarindus indicus) se movían a lo largo del día, como saludando al sol.

Fue así la primera persona que describió la capacidad que tenían las plantas de moverse, capacidad que en esa época sólo era atribuída al reino animal. 1

 

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