Historia de la cronobiologia
Historia

 

El biólogo alemán, Hugo Berthold Von Buttel-Reepen, llegando a la misma conclusión acuñó la palabra Zeitgedächtnis (que en alemán significa `sentido del tiempo´) para definir ese fenómeno observado en abejas. Siguiendo esta línea, Karl von Frisch y su alumna Ingeborg Beling demostraron que se podía entrenar a las abejas para que visitaran las flores a una cierta hora del día.

El biólogo alemán Erwin Bünning contribuyó a la comprensión de los ritmos circadianos gracias a dos importantes aportes. Por un lado demostró que la periodicidad endógena se hereda de manera natural. Bünning llegó a esta conclusión cruzando plantas de guisante que presentaban movimientos foliares de distinto periodo. Además, desarrolló el concepto de fotoperiodismo en plantas. Propuso que las plantas deben tener ritmos circadianos en la sensibilidad a la luz y a la oscuridad, permitiéndoles así poder medir la duración de estas fases tanto en días largos como en días cortos, es decir, medir el fotoperiodo. Además, Bünning acuñó en 1935 el término de reloj biológico.

Otro gran descubrimiento fue dado por los biólogos Gustav Kramer y Klaus Hoffmann, quienes estaban muy interesados en la navegación de los pájaros migradores. Llegaron a la conclusión de que los pájaros se orientan con respecto a los cambios de la posición del sol a lo largo del día (lo que se llamaría una brújula solar), gracias a que éstos poseen un sistema temporal dentro de ellos que les permite saber la hora externa. Ésta fue la evidencia definitiva de la existencia de relojes biológicos.

Franz Halberg, uno de los fundadores de la Cronobiología moderna, acuñó el término circadiano (del latín `circa´ que significa `alrededor´, y `diano´ que significa `día´), para referirse al ritmo que oscila con una periodicidad de más o menos un día (24h). Se le considera el Padre de la Cronofarmacología por sus intensos estudios sobre la aplicación de fármacos a diferentes horas del día.

Jürgen Aschoff y Colin Pittendrigh son considerados los Padres de la Cronobiología. Desarrollaron los dos modelos básicos para explicar el proceso de encarrilamiento (el modelo paramétrico de Aschoff y el no-paramétrico de Pittendrigh), que son la piedra angular de los ritmos circadianos. Entre muchas otras cosas, Aschoff es famoso por sus experimentos de aislamiento temporal de humanos viviendo en un bunker, con los que puso de manifiesto los ritmos en curso libre del ser humano. De la misma manera, Pittendrigh, gracias a sus estudios sobre la ritmicidad en la eclosión de los huevos de Drosophila pseudoobscura, estableció las propiedades básicas de los ritmos circadianos, que son la naturaleza endógena, independencia ante la temperatura y la capacidad de ser encarrilados por ciclos externos.

Finalmente, la Cronobiología, como disciplina científica, se considera que nació tras el congreso internacional celebrado en 1960 en Cold Spring Harbor, Nueva York.

 

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